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Sobre la educación literaria

09/08/2010

Aunque no pueda decirse de todos los profesores de Literatura, es común encontrar profesores indiferentes a esas clases de poesía y de ficción que optan directamente por aquellos valores que relacionamos con el entretenimiento más sencillo: las letras de canciones populares, los libros del bolsillo que se encuentran en los quioscos, etcétera. […] Y así terminamos por ver que los libros se enseñan (al menos a niveles puramente oficiales) no porque proporcionen placer, esa experiencia de riqueza incomparable que todos pedimos al auténtico arte y que de hecho esperamos del auténtico arte, sino porque, tal como podría recalcar el comité pedagógico de turno, «ilustran los grandes temas de la literatura americana» o «aportan un punto de vista claramente definido, y pueden servir por tanto como vehículo para la consecución de objetivos curriculares tales como (1)demostrar la conciencia adquirida respecto de la intención del autor, (2) leer críticamente y (3) identificar las estructuras organizativas en las lecturas escogidas para respaldar un determinado punto de vista». No podría decir exactamente que semejantes enseñanzas sean perniciosas, pero tratar de este modo las grandes obras de la literatura es como defender la conservación de los delfines, las ballenas, los chimpancés y los gorilas sólo sobre la base del equilibrio ecológico. A todos los niveles, y no sólo en la Enseñanza secundaria (tal como podría hacer pensar el párrafo anterior), las novelas, los relatos y los poemas se enseñan desde hace años no como experiencias que pueden deleitarnos, animarnos y dimensionar nuestra experiencia de la vida, sino como algo que es bueno para nosotros, como la vitamina C. […] Leer ficción o poesía sin tener en cuenta el deleite que puede proporcionar esta actividad –es decir, su interés inmediato– es una actividad que puede mutilar la experiencia misma de la lectura.

Gardner, John

El arte de la ficción

Ediciones y talleres de escritura creativa Fuentetaja (2001), pp. 61-64

Encuentro Personas Libro y Escuela

28/05/2010

El fin de semana pasado tuve la suerte de asistir en las localidades manchegas de La Solana y Argamasilla de Alba un Encuentro de Personas Libro y Escuela impulsado por el CEP de Valdepeñas y, especialmente, por uno de sus asesores, Antonio Rubio. Participaban centros educativos de primaria y secundaria de distintas localidades de la provincia de Ciudad Real—La Solana, Santa Cruz de Mudela, Membrilla, Castellar de Santiago y Manzanares— y, como invitados, los alumnos del IES Alarife Ruiz Florindo de Fuentes de Andalucía (Sevilla) y grupos de Personas Libro de Madrid y de varias localidades andaluzas –Sevilla, Granada, Málaga, Nerja, Paterna del Campo y Córdoba. Lo primero que sorprendía al llegar a La Solana era el desfile de niños y adolescentes que, con un enorme tarjetón al cuello —el carnet en el que aparecían el nombre y el texto de cada uno— se dirigía hacia alguno de los cuatro espacios que se habilitaron como escenarios para la narración, de forma que no tuvimos más que seguirlos para llegar a nuestro destino. El mío era el ágora de la biblioteca, una biblioteca moderna y recién construida que lleva el nombre de Mario Vargas Llosa.

Durante dos horas disfrutamos de un auténtico banquete lingüístico y literario. Lingüístico porque fue un placer escuchar alternativamente el andaluz ceceante de Fuentes de Andalucía y el castellano de La Mancha, salpicados de vez en cuando por otras hablas —la argentina de Marisa, la sevillana, la cordobesa, la granadina— e incluso por otras lenguas, pues además del divertido poema de la norteamericano-malagueña Amy, un alumno de primaria se atrevió con el inglés y Make con el vasco. Literario porque los textos, narrados de memoria, fueron variados en géneros y estilos, y nos hicieron viajar constantemente de la emoción a la risa, del escalofrío a la ternura y de la ingenuidad a la denuncia. A lo largo de la tarde se fueron sucediendo poemas de Neruda, García Lorca, Benedetti, Miguel Hernández, Lope de Vega, Quevedo, Gloria Fuertes; fragmentos de novelas o relatos de Carlos Ruíz Zafón, Concha López Narváez, Stephenie Meyer, Ana Frank, Miguel Delibes, Ángel Olgoso, Ednodio Quintero, Julio Cortánzar, Manuel Rivas; y, como no podía ser menos estando donde estábamos, un capítulo del Quijote narrado por José Luis. Cuando por fin nos interrumpimos no fue porque se nos hubiesen acabado las ganas o el repertorio, sino porque llegó la hora de la foto oficial, en las gradas de la biblioteca, con los doscientos participantes reunidos.

Podría extenderme más, explicar la bondad de un proyecto que reivindica el placer de regalar la palabra, el amor por la literatura y la importancia de la memoria; felicitar como se merecen a Antonio Rubio y al resto de los organizadores; resaltar lo poco frecuente que es hoy en día que personas de distintas edades, niños, adolescentes, jóvenes y adultos participen y disfruten juntos de una actividad; y, por supuesto, animar a los docentes a que se interesen por una idea que creo que puede dar mucho juego pedagógico; pero como la entrada es ya demasiado larga, os dejo una presentación de fotos y un vídeo que, aunque no le hace justicia, recoge una de las intervenciones, para mí,  más emocionantes.

Festival Palabra en el Mundo

18/05/2010

Entre el 20 y el 25 mayo se desarrollará el IV Festival Palabra en el Mundo convocado por la revista Isla Negra, el Proyecto Cultural Sur y el Festival Internacional de Poesía de La Habana. Bajo el lema “La diversidad hace más ancho el mundo”  se sucederán durante los cinco días recitales poéticos, teatros, tertulias y conciertos, en calles, plazas cafeterías, teatros, bibliotecas o centros educativos de ciudades y pueblos de 34 países distintos. En Sevilla, donde el festival se celebra por primera vez,  es la institución literaria Noches del Baratillo quien se ha encargado de organizar un recital poético que se celebrará el viernes 21 de mayo a las 19:30 en el Centro Cívico Las Sirenas. Como recuerdo se han editado ocho postales poéticas, cada una de ellas dedicada a uno de los poetas que participarán en el acto. Estas postales se van a vender al precio de 0,50 € a beneficio de la ONG Médicos sin Fronteras, pero los organizadores ruegan que se les dé la máxima difusión para que las palabras y las imágenes que las acompañan vuelen como pájaros de un lugar a otro. Y aquí están, con las alas de Scribd y WordPress dispuestas a buscar quien las despliegue.

Ver este documento en Scribd

¿Son los calcetines un tema poético?

01/04/2010

Calzas por encargo

Escribo al calcetín desemparejado
al doblado que no encuentra pareja
al que me calzo para golear al adversario
al que me pongo al revés cuando tengo el corazón helado
al que mi perro defeca cuando se lo come
al verde, al gris, al negro y al roto
al tomate que nunca madura
aquel donde mi abuela escondía
panfletos, reales y botones
al largo, a la media, y al de deporte
al que calienta mi corazón
y destroza el morbo en la cama
para todos aquellos que busco
y no encuentro
en mi armario revuelto.

Nibe (Nieves Peña)

Un calcetín olvidado

Esta casa está llena de poemas:
ayer mismo encontré en la lavadora
un calcetín desolado.
Tenía lágrimas,
los hombros apagados,
un agujero muy grande
y un temblor
en el color morado.

Su pareja estaba muerta
hacía al menos dos lavados
y él se había escondido ahí
entre el tambor y los aros.

Un calcetín sin pareja
es como el azar sin dados,
como un hombre sin perfil,
como caricias sin manos.

Como un poeta que pierde
las palabras
y que intenta renacer
de un calcetín olvidado.

Chus Melchor

Pues parece que sí. He tenido la suerte de conocer a tanto a Nieves como a Chus y estoy convencida de que poemas como estos pueden ayudar a los adolescentes a acercarse a la poesía, tanto para leerla como para animarse a escribirla.

¿Libros de texto? Sí, por favor.

28/03/2010

Con frecuencia los profesores más implicados en el uso de las nuevas tecnologías pregonan la necesaria desaparición del libro de texto. Personalmente no estoy de acuerdo con esa idea y creo que la cuestión fundamental no es libro de texto sí o no, sino de qué tipo de libro de texto hablamos. Actualmente se han extendido los libros de texto que pretenden ser la guía completa de todo el trabajo que se realiza en el aula: organizan las unidades didácticas, aportan todas las actividades, incluyen programaciones… este tipo de material es nefasto porque sirve de excusa al que no quiere planificar sus clases y de corsé a algunos timoratos (yo, como madre, he ido a reuniones donde el docente de turno tenía como máxima preocupación “dar” todas y cada una de las lecciones).

Ahora bien, que me digan a mí que en Internet podemos encontrar artículos de calidad redactados con un lenguaje que nuestros alumnos puedan entender y respondo que muy pocos hay, y que es necesario rebuscar y rebuscar hasta encontrarlos (lo cual lleva infinidad de tiempo) o tienen que ser redactados ex-profeso por el docente, lo cual también es trabajo arduo y que muchas veces se realiza fusilando esos mismos manuales tan denostados. Por otra parte tampoco creo que debamos hacer creer a los alumnos que Internet es la única fuente de consulta, pues la información que contiene es de calidad irregular y, sobre todo, volátil. Los libros siguen estando ahí y creo que deben seguir estando.

¿Qué tipo de libro de texto me gustaría encontrar? Pues, aunque parezca paradójico, libros mucho más tradicionales de los que hay hoy. Libros con contenido, auténtico contenido bien desarrollado y no esas pildorillas de “saber” que aparecen ahora dispersas de unidad en unidad y que no hay quién las entienda porque lo que prima es la brevedad —los autores de libros de texto parecen microrrelatistas, su meta es dar la mayor cantidad de información con las menos palabras posibles—. Textos bien estructurados; con un lenguaje preciso, pero adaptado al de nuestro alumnado; con buenos glosarios pero sin tantos esquemas (cómo van a aprender los alumnos a esquematizar si lo que leen es un puro esquema); con anécdotas, ejemplos y aclaraciones que arropen y den carne a los conceptos que sin ellas no son más que ideas inconexas. Soy de letras y hablo de los libros de texto de Lengua y Literatura y Sociales, pero creo que mi opinión es igualmente válida para los de Matemáticas o Ciencias. Libros que no sean de usar y tirar; que se puedan anotar y subrayar; que ayuden a aprender a esquematizar, a buscar información, a leer comprensivamente; que se conserven en las estanterías no sólo porque se recuerdan con cariño, sino porque tienen una validez más larga que la que les dan los sucesivos cambios de las leyes educativas. Libros redactados con mimo, tiempo y cuidado porque no va a ser necesario, mal que les pese a las editoriales, cambiarlos cada cuatro años. Es cierto que la ciencia avanza con una rapidez vertiginosa, pero ¿resulta necesario llevar los últimos descubrimientos al aula en primaria o secundaria obligatoria? Y en el caso de que sí lo sea, ahí está la habilidad y la formación del profesor para proponer todas las fuentes complementarias que se necesiten.

Recuerdo los magníficos Consultor que publicó Santillana para la EGB, textos extensos, de una calidad extraordinaria. La mayoría de los que tenemos ahora a nuestra disposición no les llegan a la rodilla. Denme buenos libros con este tipo de contenidos y ya me encargaré yo de hacer mi programación, seleccionar otros materiales (prensa, Internet, otros libros de consulta o lectura…), diseñar actividades y ser la protagonista, junto con mis alumnos, de la clase.