
Al salir del teatro
En tierra de nadie están los chicos de 12 y 13 años. Ni niños, ni jóvenes. Todavía les gusta jugar y ya empiezan a enamorarse. A unos los obligan a madurar antes de tiempo; a otros los intentan, inútilmente, retener en la infancia.
Y en tierra de nadie me sentía yo a comienzos de curso cuando decidí impartir clases exclusivamente en los tres primeros de ESO. En mi instituto la Lengua de primero y segundo correspondía, desde que me incorporé a él, a dos profesoras, maestras, que se jubilaron el pasado junio y yo nunca había tenido la oportunidad de acceder al primer ciclo. Tenía ganas de probar y, en el tradicional reparto de comienzo de curso, mis nuevos compañeros se quedaron boquiabiertos cuando la más antigua del departamento se quedó con los tres primeros y les dejó que se repartieran entre ellos los cursos más codiciados.
Todo el material que tenía acumulado en los últimos años, TIC o no TIC, ya no me servía. Las lecturas que me funcionaban con los de tercero y cuarto no eran adecuadas para ellos. Los blogs de aula que conocía eran de niveles superiores. Tuve que ponerme las pilas.
Sin embargo, tenía mis razones. Queli, una de mis compañeras jubiladas, siempre me decía que en primero los alumnos se entusiasmaban, eran receptivos y participativos, aún no se veían obligados a despreciar, o a simular que desprecian, las propuestas de los adultos. Yolanda Juarros dio un espaldarazo a mi decisión en un bonito comentario en mi blog de Lengua que no me resisto a no reproducir:
Bienvenida al primer ciclo. No es normal compartir este espacio con alguien que desea hacerlo y me parece hermoso que tú estés dispuesta. Yo, que no conozco otra edad en mis casi 20 años ya de esto, te aseguro que son geniales. Que hayan encontrado a alguien con ganas de escucharles será una suerte difícil de olvidar, porque ¡mira tú! la cantidad de cosas que tienen que contar a esta edad…
Ahora, casi en el balance final, tengo que decir que son agotadores y ruidosos, que son divertidos y colaboradores, que con muchos he fracasado y no he conseguido los objetivos que me había marcado, que otros los han superado ampliamente, que me he reído con ellos, que me han hecho perder la paciencia, que son cariñosos, que se distraen, que me dejan exhausta y que con ellos he tenido la gran satisfacción de ganar el premio Espiral Edublogs 09 en la categoría de blogs de aula de Secundaria. La experiencia ha merecido la pena.





























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