Lo bueno de la ignorancia es que nos permite realizar descubrimientos inesperados. Gracias a la invitación de Charo Prados a la presentación del número 24 de la revista Palimpsesto, que edita el Ayuntamiento de Carmona y dirige Francisco José Cruz, supe de la existencia de Eugenio Montejo, poeta recientemente fallecido a quien iba dedicada la revista. Creador de diversos heterónimos, utiliza el de Eduardo Polo para su deliciosa poesía para niños, juguetona y divertida, parte de la cual está publicada en un pequeño volumen titulado Chamario del cual, como no podía ser menos, se ha hecho eco Darabuc en varias ocasiones. Hacía tiempo que tenía pensado dedicarle una entrada a Eduardo Montejo y lo hago ahora utilizando una nueva herramienta para realizar vistosos posters virtuales, Glogster, que he conocido a través de Angus y que parece ser que ha causado sensación en el encuentro de edublogs de Getxo al que yo no he podido asistir. Sobre las posibilidades didácticas de los glogs se puede consultar esta presentación de María Jesús Uraga. Mi agradecimiento a las tres, Charo, Angus y María Jesús.
El escritor mexicano Alberto Chimal, en su web Las historias, propone mensualmente la creación de microrrelatos a partir de una fotografía. A mí me parece milagrosa la capacidad que tienen, en los talleres de escritura, los retos que nos permiten imaginar historias que nunca se nos habría ocurrido escribir, pero que no dejan de enraizarse en nuestra memoria, en recuerdos de lo vivido, oído o leído. Como me divierte enormemente comprobar la enorme variedad de respuestas y creaciones que surgen a partir de cada imagen o frase “disparadora”. Así que este verano me dedico a perder el tiempo con estos juegos que hacen desaparecer la angustia del papel en blanco. Esta es la imagen de la propuesta del mes de julio que hace Chimal y, a continuación, mi relato.

Persecución
Parecía increíble que la figura regordeta de Sor Consuelo, sostenida por las cortas piernas escondidas tras la amplitud del hábito negro, pudiera desplazarse con aquella rapidez que la hacía parecer un ángel dotado del don de la ubicuidad. Don Roberto, no guarde las naranjas en el cajón, si nunca le va a faltar comida. Ay, don Roberto, traiga para acá, volvió a comprar jamón, si sabe que le hace mal. ¡Otra vez fumando, don Roberto, apague, por favor, el cigarrillo! Don Roberto, ¿no viene a misa? Lo peor fue lo de Bermúdez. La alegría de ver aparecer en la residencia a mi antiguo compañero de sindicato y de poder compartir con él la habitación se me apagó en tres semanas. Qué fue lo que hizo esa mujer con Bermúdez para convertirlo en su aliado sólo su Dios y ella lo saben. Empezó confesando y comulgando, después se inscribió en el coro de la capilla y enseguida se dedicó a hacer desaparecer mis paquetes de tabaco y a controlar mi salud y mi dieta con una tenacidad digna de la propia sor Consuelo.
Esta mañana murió Bermúdez. Con el ajetreo he conseguido cruzar hasta la tienda de la esquina y camuflar una botella de güisqui entre las hojas del periódico. Me lo estoy bebiendo en su honor, por los lejanos tiempos en los que compartimos huelgas, mujeres y retórica revolucionaria. Y no vaya a pensar, Sor Consuelo, que no me he dado cuenta de que se ha colado por debajo de la puerta y de que me está observando inmóvil desde la esquina. Pero de nada le ha servido esta vez su agilidad, porque, sólo con un pulgar, la he despanzurrado antes de que haya conseguido recuperar su tamaño. Por una vez le he ganado la partida a los milagros.

Tras el taller que realicé en la Biblioteca Infanta Elena durante el primer trimestre del curso pasado, experiencia que conté cuando en Tres tizas me cedieron amablemente la palabra, mi interés por la narrativa breve o hiperbreve ha crecido y en los últimos tiempos he dedicado bastante tiempo a la lectura de este tipo de textos, incluso me he animado a participar en algunos concursos a través de Internet. Dejo aquí una recopilación de enlaces por si algún amante de la microliteratura los encuentra útiles.
En cuanto a ediciones de autores consagrados tengo que destacar los bellos libritos de la colección Micromundos (Thule Ediciones), de los que he leído Crímenes ejemplares, de Max Aub, y El jardín de las delicias: Mitos eróticos, de Marco Denevi. Se trata de sendos volúmenes monográficos, como se puede deducir fácilmente por sus títulos, ambos plenos de humor, del más negro el primero y el segundo más bien de color verde, que diría mi madre. Creo que no podré resistirme a ir adquiriendo uno a uno todos los tomitos, el nombre de los restantes autores del catálogo: Ana María Shua, Raúl Brasca, Franz Kafka… lo justifica. De Ana María Shua se ha publicado recientemente una recopilación de sus minificciones con el título de Cazadores de letras. En cuanto a Marco Denevi, autor cuya obra novelística me gustaría conocer, es triste comprobar que la mayor parte de su obra publicada en España está agotada; en Internet pueden leerse cuentos y microrrelatos suyos en Sololiteratura.com.
Tuve también la suerte de recibir el libro Cuentos para esperar en los semáforos, del tresticero Aster Navas, ilustrado por Amaia Alonso. Como en los buenos micros, en los de Aster el humor y la sorpresa envuelven unas historias cuyo meollo encierra la belleza y el absurdo de la existencia humana. Algunas de ellas se pueden encontrar en la red en Margen Cero, así como otros dos relatos no recogidos en el libro: Pleamar y Cifras y letras, o bien en este blog que comparte título con el libro.
Por motivos que desconozco, pero ajenos a la voluntad del autor y creo que achacables a Blogger, una de las páginas sobre microrrelatos más completas de la red, Máquina de coser palabras, ha desaparecido. Su creador, Juan Yanes mantiene actualmente en WordPress.com un fotoblog maravilloso, El oscuro borde de la luz, aunque espero que pronto vuelva a animarse con la microficción por el interés tanto de su obra propia como de los textos que había recopilado. Algunos de los micros de Juan pueden leerse en otro interesante blog, Microficciones.com.ar, donde, además de recogerse obras de los redactores del blog y de autores bien conocidos se convoca mensualmente un concurso de creación de relatos breves (máximo de 250 palabras) a partir de una fotografía.
Entre los concursos de microrrelatos que se han fallado recientemente quiero destacar un par de ellos, el primero, Valladolid Internacional, porque la ganadora, Concha Montes, dotada de un estilo muy personal que hace inconfundibles sus relatos, fue una de mis compañeras en el taller de Escritura Creativa y el segundo, el Premio de Relatos Hiperbreves de Rdeditores porque, aunque no gané, recibí una mención (con el seudónimo Lady Macbeth).
Finalmente, para quiénes se animen a escribir, todavía está abierta la convocatoria del concurso que convoca el Taller de Escritura Paréntesis , con una buena dotación económica. Para informarse sobre otras convocatorias de concursos se puede consultar mensualmente el boletín de Escritores.org al que nos podemos sucribir para recibir las correspondientes actualizaciones en nuestro correo electrónico.
Es buen momento el verano para leer y escribir, os deseo que disfrutéis con ambas actividades, entre otras.
Tras la muerte de Mario Benedetti son muchos los lectores de su obra que han decidido homenajearlo. Desde la blogosfera educativa fue Joselu el que convocó para realizar un wiki con poemas recitados por docentes (y no docentes); desde las Personas Libro Antonio J. Sánchez ha abierto un blog, Respirando a Benedetti, en el que se irán agregando las grabaciones en vídeo de todos los que quieran colaborar en la edición en voz de sus obras completas. A estas dos iniciativas en internet se suman los actos que están celebrando las Personas Libro y otras asociaciones en Andalucía y fuera de Andalucía, entre los que se enmarca el que celebraremos en Sevilla el próximo jueves 19 a las 21:00 en La Carbonería.
Las infinitas obligaciones del fin de curso me habían impedido dedicarme a estos asuntos, pero el estupendo puente que nos ha regalado la Delegación de Educación (en una fecha tal vez poco oportuna) me ha permitido realizar una grabación y hacer un montaje de diapositivas. Cuando lo he terminado y lo he subido a YouTube me he encontrado que me he tomado el trabajo en vano, pues ya alguien había utilizado el mismo microrrelato para realizar un vídeo muy interesante. Si se me hubiese ocurrido hacer una búsqueda previa, habría elegido otro texto, pero como ya está hecho, enlazo aquí los dos vídeos, pues al fin y al cabo son dos visiones diferentes y dos distintas variedades de la lengua.
Tengo que reconocer que prefiero al Benedetti narrador que al poeta, de ahí que tanto para las grabaciones como para decirlo en La Carbonería haya elegido este breve texto, El niño cinco mil millones, impresionante y sarcástico, que he utilizado en mis clases con frecuencia. Como el relato hace referencia a un suceso de 1987 me he permitido actualizarlo utilizando imágenes de los campos de refugiados de Darfur. Aquí están los dos vídeos, listos para la comparación, que no para la competición. Y ahora me queda aprenderme el relato de memoria para el jueves, que es lo más complicado.
Joaquín Velasco, que pertenece a esa categoría de médicos humanistas que no debiera desaparecer nunca, me envió hace una temporada un correo que reproduzco a continuación y que contenía completo un poema de Rafael Montesinos que yo conocía, sin la última estrofa, a través de la antología de José Antonio Plaza De todo corazón, 111 poemas de amor, de la que hablaba recientemente Lu y hace algún tiempo más Antonio Solano. No sé si el poeta escribió varias versiones o la mutilación se debe a cualquier otro motivo, sí estoy totalmente de acuerdo con las apreciaciones de Joaquín.
PENSÁNDOLO DE PRONTO
Con voz de mi tierra quiero
- pues tierra mía tú eres -
decirte lo que te quiero.Decirte que tú mi niña…
Decirte que yo…Decirte…
Ay, ¿cómo te lo diría?Lo digo de corazón.
¿La vida, si no es contigo,
para qué la quiero yo?De corazón te lo digo.
¿Cómo voy a querer yo
la muerte si no es contigo?No entiendo la supresión del último terceto en la edición de 111 poemas de amor. A mi modo de ver es el qué le da más fuerza y más hondura al sentimiento. Aparte del juego tan bonito entre las dos soleares finales.


























