El próximo sábado 12 de diciembre las Personas Libro celebraremos anticipadamente el Día de la lectura en Andalucía en el Parque de María Luisa con la compañía del colectivo de poetas Aina Libe (a los que felicito por su recién publicado libro) y del dúo Enkuentros ProblEMÁticos. Un acto para compartir y disfrutar. Quedáis invitados.
Para mi sorpresa (había enviado otro que me gustaba más) y, por supuesto, satisfacción este microrrelato ha resultado ganador del mes de noviembre en Microficciones.com.ar. La imagen, de Alejandro Gelaz, era el punto de partida para la escritura.
De hermenéutica
La era del Rey Pelícano, anunciada por antiguas profecías, coincidió con el comienzo de su reinado. Los adivinos de la corte interpretaron que el pelícano, ave que se hería el pecho con su propio pico para alimentar a sus hijos, simbolizaba el amor y la generosidad y él, siguiendo sus inclinaciones naturales, hizo honor al sobrenombre: luchó contra la prepotencia de los nobles, supervisó los tribunales para evitar injusticias y, en épocas de hambruna, no dudó en vaciar el tesoro de palacio para socorrer a los desfavorecidos. Hasta el día en que su primogénito le abrió el tórax de un tajo y compartió con sus secuaces la sangre, aun caliente, que manaba de la herida. Se iniciaba la era del Rey Vampiro. Esta vez el pueblo no tardó en desentrañar por sí mismo el significado del apodo.
Gripe ¿A?, pereza, bitácora abandonada (nunca había pasado tanto tiempo sin escribir)… así que más vale echarle un poquito de humor a la vida. Con mi agradecimiento, siempre, a Alberto Chimal, por sus sugerentes propuestas.
Voracidad
Desde que Alfonsito llegó del campamento con el pececillo en el cubo de la playa las horas de las comidas dejaron de ser un suplicio para nosotros. El nene empuñaba cuchillo y tenedor, cortaba las hamburguesas, las papas, las pizzas en trocitos minúsculos y dividía equitativamente las porciones: una para Doggie, otra para él, una para Doggie, otra para él, hasta que terminaba rebañando el plato y repartiendo entre los dos las últimas sopas de pan. Llegamos a olvidar los tiempos en que revolvía la verdura con el tenedor, esparciéndola por los bordes del plato sin probar bocado, o devolvía la carne masticada y convertida en una bola estropajosa. El niño y el pececillo se nos pusieron la mar de hermosos y Mercedes, entusiasmada por la fruición con la que los comensales devorábamos sus platos, desarrolló su afición a la alta cocina haciéndonos cada vez menús más sanos, exquisitos y sofisticados. ¡Pobrecilla!, siempre le dije que no merecía la pena echar margaritas a los cerdos, hoy Doggie, en un descuido, se ha zampado a Alfonsito… ¡crudo!, sin molestarse siquiera en aliñarlo con un poco de aceite y sal. ¡Qué disgusto se va a llevar Mercedes cuando se lo cuente!
Hasta entonces todos sus intentos habían terminado en fracaso: Sus pobres resultados escolares la habían hecho abandonar la esperanza de destacar en el ámbito académico, carecía de dotes artísticas, la política la aburría y su físico no le permitía aspirar a ser ni top model ni estrella cinematográfica. Cuando encontró un tipo que se volvió loco por ella y le propuso matrimonio, entrevió su oportunidad de alcanzar la fama. Apenas escuchó del sacerdote el “os declaro marido y mujer” se arremangó la blanca falda de seda salvaje, extrajo el revólver que sujetaba con la liga azul y disparó a bocajarro sobre el novio sin la menor compasión, al fin y al cabo a quien era capaz de enamorarse de alguien tan mediocre como ella no le merecía la pena vivir.
Fue portada de varios periódicos de sucesos y su matrimonio hiperbreve, inmortalizado en el libro Guinness de los records.
Este relatito ha conseguido la primera mención en el Laboratorio de brevedades de septiembre de Minificciones.com.ar. Desgraciadamente sólo queda constancia en dicho blog del relato ganador y de las dos menciones; como gran parte del interés del concurso está en la diversidad de propuestas que surgen a partir de la misma imagen, enlazo aquí algunos textos que han sido publicados en los blogs de sus autores, por si alguien tiene la curiosidad de leerlos.
El microrrelato ganador: Libertad de elección, por No Comments.
La segunda mención: Bodas de sangre, por Claudia Sánchez.
Y por riguroso orden alfabético:
- El padre, por José Luis Sánchez.
- Historia de pueblo, por Luis Gonzalí.
- Imperdonable, por Martín Gardella.
- La boda, por Virginia Vadillo.
- La perfección, por Clara del Valle.
Actualización: Acabo de encontrar, en los comentarios de Minificciones, una nota de Pablo Urbanyi, el escritor que ha seleccionado los micros ganadores de este mes, en la que comenta su decisión. Estas son las palabras que dedica a Momento de gloria y que yo le agradezco mucho, aunque no me apetece reducir mi cuento a la mitad… me gusta así.
A pesar de ser un poco largo (podría reducirse a la mitad), elijo como Primera Mención MOMENTO DE GLORIA por su final que sorprende y por su contenido crítico.































